EU-México, los huecos en el muro, única esperanza para migrantes.

La incertidumbre que genera la continuidad del Título 42, política que permite la expulsión inmediata de indocumentados que cruzan la frontera, aqueja a miles.

 

22 de mayo de 2022.

 

A 300 metros de Estados Unidos, Michelle vive con la incertidumbre de saber si podrá ingresar a Estados Unidos, al igual que miles de migrantes haitianos varados en la fronteriza ciudad mexicana de Reynosa.

 

“Dicen que van a abrir la frontera hoy. ¿Crees que eso es cierto?”, pregunta la mujer de 26 años en las escaleras del puente que cruza el Río Bravo, en la frontera entre México y Estados Unidos, la última parada de su camino.

 

Igual que otros migrantes, siguió en redes sociales el enfrentamiento entre la Casa Blanca y un juez sobre el Título 42, una disposición que la administración del expresidente Donald Trump impuso con motivo de la pandemia de covid-19 y que permite al gobierno expulsar inmediatamente a los migrantes que ingresen a su territorio, incluso aquellos que soliciten asilo.

 

El viernes, un juez conservador impidió que la administración de Joe Biden levantara esta restricción, y la Casa Blanca anunció que apelará la decisión. Al respecto, el gobernador de Texas, Greg Abbott, acusó a Biden de ignorar la ley federal con “sus políticas de fronteras abiertas”.

 

“Si bien el fallo judicial rechaza el fin de las expulsiones del Título 42 por parte del presidente Biden, lo que es un avance positivo, cientos de miles de inmigrantes ilegales permanecen en nuestra frontera sur listos para inundar Texas”, aseveró.

 

En Arizona, con la sequía y las temperaturas abrasadoras que azotan a ese estado fronterizo, Gladys Martínez dijo, con la voz temblorosa y mostrando fotos que afirma son del desfigurado rostro de su hija asesinada: “Venimos buscando asilo”. Otros como Gladys intentan entrar por las enormes brechas del muro en Yuma, Arizona.

 

El hueco existe, afirma un policía local, porque la administración de Joe Biden paralizó las obras antes de instalar un portón para acceder a la represa en la vecina ciudad mexicana de Los Algodones. La mayoría de los migrantes viene huyendo de la violencia de Centroamérica o de América del Sur. Muchos vuelan a México o Nicaragua, y siguen por tierra, con polleros o por cuenta propia.

 

“No sé cómo entrar”, dijo, por su parte, un salvadoreño de 59 años que huyó de la violencia. “No quiero cruzar aquí para cometer un delito”, pues pasar por el hueco del muro implicaría un delito.

 

En ese contexto, los albergues en México están rebasados. En Tijuana se calcula que hay más de cinco mil migrantes en espera de iniciar su proceso y poder ingresar a EU. En los más de 20 albergues los migrantes están desesperados y buscan ayuda legal.

 

“Queremos todos llegar al sueño americano, yo vengo porque nosotros estamos amenazados por las dos pandillas y es bien difícil no tener oportunidad de cruzar”, dijo Leticia Méndez, migrante salvadoreña.